martes, 11 de diciembre de 2007


Este habitante que con naturalidad muestra sus habilidades constructivas y su capacidad de habitar un lugar de una forma instantánea o innata, hace pensar en el trabajo que algunos artistas practicaban en sus obras en la segunda mitad del siglo XX.
Es el trabajo de Graham Metson, que al momento de hablar de la naturaleza del hombre impone una nueva forma de ver la humanidad y al expresarlo en su arte, abre un mundo nuevo en el que el lenguaje sigue siendo interpretar al hombre como forma primitiva y esencial de pensamiento.
En un ejercicio socava un orificio en la tierra y se introduce dentro de el , su cuerpo curvado y envuelto en si mismo simula un feto que nace desde la tierra. Plasma en esta obra la esencia del hombre y su relación con nuestro hábitat, el planeta. Esta relación entre la naturaleza y el hombre que la habita es esencial para poder entender las nuevas relaciones entre el edificio, el entorno y el que lo habita.

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